lunes, 27 de abril de 2009
El buho no ha muerto... por Pedro Ferriz
Pedro Ferriz ¿Desdicha?Pienso que todo lo que le sucede al género humano es para crecer.Mató a más gente que la Primera Gran Guerra… Mil novecientos dieciocho fue un año difícil para el mundo, que se empezaba a levantar anímicamente del descalabro de tanta muerte después del encontronazo entre Alemania, Austria, Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Rusia, Yugoslavia, Japón, Polonia, Estados Unidos, Canadá. Entre el catorce y el dieciocho, veinte millones de personas murieron en la llamada “Guerra de Trincheras”. La convulsión social de la época englobó a la Revolución Bolchevique del diecisiete, que vio morir a dos millones de personas más en ese año… La Influenza Española registrada en enero del 18, mató a 25 millones de personas en las primeras 25 semanas. Para finales del diecinueve, más de 50 millones habían muerto por causa de la cepa H1n1. La primera manifestación de la pandemia se dio en Kansas, en el Condado de Haskell. Se le conoció como Española porque al no haber estado España involucrada en la Primera Guerra Mundial, no censuró la difusión de la información haciendo más ruido que el resto de los pueblos víctimas de la enfermedad. Ni cercos sanitarios, ni medidas higiénicas. Ni aparatos gubernamentales listos para reaccionar ante la pandemia, ni vacunas disponibles para ser aplicadas. Los medios de comunicación no pudieron convocar a la sociedad a que se aislara con el fin de evitar contagios. ¡Nada! Si bien con todo, murió el 2.3% de la población, los infectados llegaron hasta el 20% del planeta. Ni la fiebre bubónica de 1314 en Europa, mató a tanta gente. El mundo se sacudía por una experiencia por demás dolorosa. La pandemia más mortífera de la historia pisó la faz de la tierra, dejando una sombra de muerte e indefensión.Cito esta etapa de la historia, no con el afán de asustar. Lo hago para que entendamos que ante datos de nuevas cepas de “influenza porcina”, cualquier medida tomada con el fin de atenuar un mayor impacto, merecerá la atención de gobiernos y sociedad. Algunos especulan que las providencias tomadas por el gobierno de Calderón son exageradas. Que tienen fines electorales. Suspender actividades colectivas hasta el 6 de mayo… en principio resulta inusual. No estamos acostumbrados a reaccionar ante condiciones así. Pero he de decir que lo que tenemos de frente… es real. Aunque vivir en el siglo XXI representa una enorme ventaja comparativa en órdenes logísticos, económicos, científicos, médicos, mediáticos, tecnológicos; no podemos relajar la precaución. No es ocioso repetir que pienso que el gobierno reaccionó tarde ante la epidemia. De hecho el Ministro De Protección Social de Colombia, Diego Palacio, llegó a decir el sábado: “Hay que reaccionar, no vaya a ser que nos pase lo que a México, que no tomó medidas en el momento adecuado o no creyó que era necesario y dos semanas después emite la alerta internacional”. Cuando insistí en señalar que un caso complejo asechaba, funcionarios de Salud, me subrayaban el mínimo impacto del problema.Pero hoy no es tiempo, ni de escatimar unidad, ni de apuntar yerros. Hay emergencia. Ya tenemos brotes hasta en España, pero también posibilidades de apagar la flama de la influenza.Este siglo nos ha puesto muchas pruebas. Calamidades de toda índole. ¡Para qué repasar! Pienso que todo lo que le sucede al género humano, es para crecer. Ni todo se acabó en 1918, ni pasará hoy. Se trata de fenómenos humanos que se dan y lo importante es adaptarse y reaccionar a ellos. Miguel de Cervantes escribe en el Quijote: “Al desdichado, las desdichas le buscan y le hallan aunque se esconda en los últimos rincones de la tierra”. Aunque un previsor resulte siempre el ser más pegado al optimismo… ¡Son pruebas de la vida que sabremos resolver!.
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